
Bilardo es un «loco» por la forma de entender el fútbol. Primero es el fútbol y luego la vida.
Sin lo primero para él, lo otro no tiene encaje. Volando de Sevilla a Coruña, hablábamos de fútbol, de su forma de entenderlo y me dijo:
.- «Le voy a poner una canción de Julio Iglesias»
.- ¿Tiene que ser de Julio Iglesias?
Me pasó sus auriculares y sonó «Me olvidé de vivir». Es su canción. Representa el reconocimiento explicito de una «adicción»: Trabajo/fútbol.

La edad, la salud le entraron en falta pero Bilardo compite siempre. Compite todavía.
En esta primera foto recibe a una embajada futbolística agradecida y en las otras hablamos en Buenos Aires, en Radio La Red, de su paso por Sevilla, de Diego y de cómo se volvió porque su hija se estaba enamorando de un joven periodista sevillano.
Hoy me ha llegado esta foto y he vuelto a ser consciente de cómo Bilardo es capaz de dar la vuelta al partido.
Bilardo o cuando te regalan un máster sobre el fútbol y sus ílimites