Linares ha sido siempre una ciudad de fútbol. Acostumbrados a arrancar las cosas de la tierra con la fuerza de los brazos, los linarenses entregaban el corazón al cante, a las tertulias, a la familia, a los toros…y al fútbol. A vivir.
Antonio Oliver.- El cuerpo ha desaparecido varías veces pero el alma ha reencarnado otras tantas. El Linares, sin sobrenombres ni apellidos sigue ahí. Ha tenido suerte dispar, como todos los equipos de fútbol.
Tuve la fortuna de echar pie al ruedo de la radio nacional, siendo la voz de Carrusel Deportivo cuando el Linares de Lalo y Siles Velasco, ascendió a Segunda División. Yo era un crío y Vicente Marco se retiró ese año. Ahí es nada.
Aquel bautismo fue un regalo del fútbol. En la foto de equipo pueden ver lo que digo. Un Linares de época: Juan Carlos, Diosdado, Adriano, Pulido, Milos, Nicetic. Abajo, Jorgoso, Bautista, Preciado, Yiyi y Geñupi y, para cerrar el cuadro, Nando Yosu en el banquillo .
Ahora se paga mucho por máster vacíos de contenido práctico o directamente falsos. Por aquel máster de fútbol, me pagaban.
No tengo palabras o si. Voy a contar la historia de un niño de Linares que no quiso ser torero, aunque de casta le venía pero, se jugó el físico con el balón que, a veces, también sale con las puntas afiladas.
Ángel Bautista, Linares 1963, es de esa raza de defensas que en el campo no los quieres ni ver pero fuera, te lo llevarías a vivir contigo.
Tuve suerte. Cuando yo debutaba, él casi, pero aquella historia la contaremos más adelante en Palabra de Futbol.
Ángel con 15 años ya se jugaba las cartas del fútbol con el Zambrana por los campos de la provincia. Joven, aguerrido, fajador y con talento acabó pronto en el Linares. Aquella camada no era mala: Raimundo Linares, De la Hoz, Yuma, Silvestre, Melchor, Coronel, Martínez, Patón. De aquellos jóvenes algunos fueron al primer equipo. Ángel entre ellos. Llegó recibido por Carlos Galbis y luego conoció, dentro y fuera de Linares, muchos doctores en fútbol: Ruiz Sosa, Lalo, Nando Yosu, Luis Costa…
Ángel es un valor del fútbol bueno: Alma, balón y corazón. Como lo viví, lo traté y lo sé, me apetece contarlo.
Muy pronto tendremos su historia en Palabra de Fútbol. Fue un placer crecer como periodista viendo cómo un niño de Linares, toreaba la suerte del fútbol en la «Plaza de Linarejos».